Cartas de la corte: un abordaje Jungiano

Si bien Carl Jung nunca asoció deliberadamente sus teorías con el Tarot ni con la astrología, la estructura de los sistemas que planteó, dan lugar a muchas especulaciones, dado que cuadran de manera casi perfecta con la disposición cuadrangular que se muestra en las Cartas Cortesanas.

Teoría de las 4 máscaras:

Para Jung, el progreso de la personalidad humana podía dividirse en 4 etapas o partes:

  • La Persona: la máscara que usamos todos los días, con la que más nos identificamos, y con la que la mayoría del mundo nos asocia. Las reacciones que surgen de esta máscara son las que se esperan de nosotros. Es la máscara que utilizamos más a menudo, en casi todos los ámbitos, y es la que constituye la parte visible de la personalidad.
  • La Sombra: nuestro lado oscuro, todo lo que rechazamos en los otros y/o negamos de nosotros mismos, ya sean aspectos positivos o negativos. Una vez que tenemos un encuentro con la sombra, la máscara Persona tiende a resquebrajarse y en el mejor de los casos, reconfigurarse.
  • El Alma: Jung no entiende el concepto de Alma como nada asociado a ningún dogma ni religión. El Alma es el resultado de una buena conjunción de la Persona con la Sombra. Se percibe como una “vuelta a la fuente”, la percepción del mundo cambia, la visión de la realidad se torna menos rígida, comenzamos a actuar de maneras diferentes e inesperadas según la situación. Nuestra personalidad es más flexible, abierta a distintos paradigmas. Estamos en contacto más directo con nuestros instintos, emociones y pensamientos.
  • El Viejo Sabio o La Gran Madre: Cuando todas estas manifestaciones se nuclean en un centro sólido y organizado. Existe la tendencia a venerar a quienes alcanzan este nivel en forma de gurúes o profetas, pero fuera de eso, es una instancia que uno puede y debería poder alcanzar en un momento de la vida.

Teoría de las 4 funciones de la mente:

La conciencia humana contiene 4 tipos de funciones que interactúan entre sí de a pares. Una de esas funciones es la principal o función superior, que es con la que operamos la mayoría del tiempo. La contraria a esa suele ser la función inferior, que junto con otros aspectos que rechazamos o negamos, se aloja en el ámbito de la Sombra. Es la que menos empleamos, por lo tanto, la que menos manejamos, y frecuentemente la que nos ocasiona problemas. Las otras dos se utilizan, pero en menor medida y se denominan funciones auxiliares.

Las funciones se conocen como:

Pensamiento y Sentimiento: se refieren a formas opuestas (y recíprocamente excluyentes) de emitir juicios y tomar decisiones.

  • Pensamiento: Se encarga de tareas completamente intelectuales, tales como clasificar, analizar y ordenar hechos objetivos, procesos que nos ayudan a comprender y organizar el mundo.
  • Sentimiento: Por el contrario, es la función que se encarga de valorar lo que observamos, emitiendo juicios basados solamente en sentimientos arbitrarios que se relacionan con lo que consideramos agradable o desagradable.

Sensación e Intuición: se refieren a formas opuestas (y recíprocamente excluyentes) de percibir y reunir información.

  • Sensación: Se refiere a la experiencia directa del contacto con el mundo, y todo lo que es capaz de percibirse mediante los sentidos: lo que olemos, vemos, oímos. Esta función sólo recibe la información, sin emitir juicio al respecto.
  • Intuición: Se ocupa más de las posibilidades o esencias de las cosas más que de su cualidad real. La experiencia se vive de forma súbita, y no tiene ninguna razón aparente que la haya desencadenado.

Dicho esto, la asociación con los 4 elementos del Tarot es casi evidente. No obstante, no existe un acuerdo final entre los autores con respecto a qué función representa a cada elemento.  Podríamos aventurar que el pensamiento se relacionaría con las Espadas (Aire), el Sentimiento con las Copas (Agua), la Sensación con los Pentáculos (Tierra) y la Intuición con las Varas (Fuego), pero pueden existir discrepancias con respecto a esta correspondencia.

Visto así, podemos inferir que hay un elemento (una función) que es el más preponderante de nuestra personalidad, que hay dos que son auxiliares y que hay uno que es el inferior y por lo tanto, el menos reconocido por nosotros, y que por supuesto forma parte de nuestro aspecto “sombra”.

Teoría de las 16 personalidades:

Con esto en mente, Jung categorizó las personalidades de acuerdo a su característica sobresaliente, dividiéndolos en Intuitivos, Pensantes, Sintientes, y Sensoriales. A esto le sumó dos actitudes con respecto a la interacción del sujeto con su entorno y su mundo interior. A los que se enfocaban más en sus procesos internos, los denominó “Introvertidos”. A los que enfocaban su atención a los procesos externos y en la interacción con su entorno, los llamó “Extrovertidos”. Cabe aclarar que nadie es completamente Introvertido o Extrovertido, pero sí existe una tendencia a actuar más de determinada manera u otra.

El resultado del cruzamiento de estas dos variables, dio origen a los 8 tipos de personalidades:

  • Introvertido pensante: Se formula preguntas y trata de comprender su propio ser, apartándose para ello al reino de las ideas.
  • Extrovertido pensante: Se rige a sí mismo y a los demás según reglas y principios fijos. Más que los hechos materiales, le interesa la realidad.
  • Introvertido sintiente: Inaccesible al resto de la gente, da sin embargo una impresión de autonomía y de armonía, suele apasionarse por la música y la poesía.
  • Extrovertido sintiente: Convencional, bien adaptado a su época y su medio, le interesa el éxito personal y social. Es voluble y se acomoda a las modas.
  • Introvertido sensorial: Se nutre de impresiones sensoriales, y vive inmersos en sus sensaciones internas. A menudo es modesto y callado.
  • Extrovertido sensorial: Le interesan los fenómenos externos, son prácticos, empecinados, y aceptan el mundo tal cual es.
  • Introvertido intuitivo: Es soñador, se entrega a sus visiones internas. Se empeña en transmitir una experiencia esotérica singular.
  • Extravertido intuitivo: Su intuición le hace tener olfato para cualquier novedad. Suele solucionar disputas y ser líder carismáticos.

La Teoría de las 16 personalidades fue desarrollada por Katharine Cook Briggs y su hija Isabel Briggs Myers, ampliando la teoría de Jung mediante la adición de dos variables de Estilos de Vida: Calificador (J – Judgment) o Perceptivo (P – Perceptive).

Las personalidades entonces pueden dividirse en las siguientes dicotomías:

  • Introvertido (I) – Extrovertido (E)
  • Sensorial (S) – iNtuitivo (N)
  • Pensamiento (T – thinking) – Emocional (F – feeling)
  • Calificador (J – judgment) – Perceptivo (P)

De todas maneras, se sobre entiende que el hecho de que una persona tienda a ser (por ejemplo) un Calificador, eso no significa que sea incapaz de percibir. El test MTBI mide rasgos, tendencias o preferencias de la personalidad, pero cabe aclarar que según las situaciones, esos mismos rasgos pueden cambiar radicalmente.

En este sentido, la asociación con las Cartas de la Corte es aún más fuerte, dado que éstas muestran 16 tipos estereotipados de personalidad, 16 tipos de máscaras con las que uno puede interactuar, identificarse o recurrir según el caso. Nuevamente, no hay acuerdos en los autores con respecto a las correspondencias.

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